Actualizado: 29/12/2025
El embarazo es una etapa llena de ilusión y cambios en la que pueden surgir muchas dudas en cuanto a la alimentación. De repente, alimentos cotidianos pasan a una lista de “prohibidos” o “no recomendables”. Y aquí surge una de las preguntas más frecuentes de las futuras mamás en nuestro país: ¿se puede comer jamón en el embarazo? La preocupación principal tiene un nombre: toxoplasmosis. Sin embargo, la ciencia ha avanzado mucho en los últimos años y las recomendaciones están cambiando. Desde Nico Jamones, te explicaremos qué dicen los últimos estudios y cómo puedes disfrutar de este manjar de forma segura.
Toxoplasmosis: ¿por qué se restringe el jamón?
La toxoplasmosis es una enfermedad infecciosa provocada por un parásito microscópico llamado Toxoplasma gondii. Para la mayoría de los adultos sanos, contraerla apenas supone unos síntomas similares a los de un resfriado leve. El problema radica en el embarazo. Si una mujer embarazada contrae la infección por primera vez, el parásito puede atravesar la placenta y afectar al feto, causando la llamada toxoplasmosis congénita, que puede derivar en problemas de desarrollo serios.
Este parásito puede encontrarse en:
- Heces de gato infectadas.
- Verduras y frutas mal lavadas (que han estado en contacto con tierra contaminada).
- Carnes crudas o poco cocinadas.
Al ser el jamón un producto cárnico curado, tradicionalmente se ha incluido en la lista de alimentos de riesgo. Es importante que tu médico realice un análisis de sangre (el test de toxoplasmosis). Si ya has pasado la enfermedad antes del embarazo, significa que eres inmune y puedes comer jamón en el embarazo con tranquilidad. Si das negativo, es cuando debes tomar precauciones.
Estudios recientes sobre el jamón y el embarazo
Durante décadas, la recomendación ha sido “cero jamón”. Sin embargo, la tecnología alimentaria y la investigación científica han arrojado luz sobre este tema, matizando esta prohibición. Un estudio llevado a cabo por el Centro Tecnológico Andaluz del Sector Cárnico (TEICA) en colaboración con la Sociedad Española de Ginecología y Obstetricia (SEGO) concluyó que el proceso de curación del jamón, la acción de la sal y el tiempo de maduración son factores letales para el parásito.
La importancia del tiempo de curación
En 2016, un grupo de científicos de las universidades de Granada y Valencia publicaron sus hallazgos en la revista científica Food Microbiology tras desarrollar una técnica para detectar el parásito en el jamón. Para el estudio se analizaron 475 muestras de jamón serrano. Los resultados mostraron que “la prevalencia de Toxoplasma gondii en el jamón analizado varió desde el 0% al 32,35% de las muestras, dependiendo de la empresa productora, y que el 4,84% de las muestras positivas fueron infectivas en modelos de ratón, es decir, provocaron la infección al animal”. La clave de este estudio radica en que esa capacidad infecciosa desaparecía a medida que aumentaba el tiempo de curación. Esto nos indica que un Gran Reserva o un Ibérico (que requieren curaciones más largas) son, teóricamente, más seguros que un jamón de curación rápida.
Congelar el jamón para evitar riesgos
A pesar de los estudios esperanzadores, es comprensible ser muy precavidos a la hora de elegir la dieta. En estos casos, hay una solución aceptada por la comunidad científica internacional que te permitirá comer jamón en el embarazo sin miedo: la congelación. El parásito de la toxoplasmosis no resiste las temperaturas bajo cero:
- Temperatura: el congelador debe garantizar una temperatura de entre -18ºC y -20ºC.
- Tiempo: se recomienda mantener el jamón congelado durante un mínimo de 48 a 72 horas (3 días) para asegurar la destrucción total de cualquier quiste del parásito.
- Descongelación: siempre en la nevera, poco a poco. Esto ayudará a que el jamón recupere mejor su textura y sabor.
Es cierto que el jamón puede perder un poco de su textura original al congelarse, pero el sabor se mantiene, permitiéndote disfrutar de esas tostas o bocadillos de jamón de forma 100% segura.
Beneficios nutricionales del jamón para las embarazadas
Más allá del placer gastronómico, el jamón es un alimento con propiedades nutricionales muy interesantes para la gestación. Si tomas las precauciones adecuadas, introducirlo en tu dieta aporta beneficios clave. Uno de los problemas más comunes en la gestación es el déficit de hierro debido al aumento del volumen sanguíneo. En este sentido, el jamón destaca como uno de los alimentos para la anemia más efectivos y sabrosos que puedes incluir en tu dieta, gracias a su alto contenido en hierro hemo de fácil absorción que te ayudará a combatir la fatiga. Además, aporta:
- Proteínas de alto valor biológico: necesarias para el desarrollo de los tejidos del bebé y el mantenimiento de la masa muscular de la madre.
- Vitaminas del grupo B: especialmente B1, B6 y B12, fundamentales para el sistema nervioso y el metabolismo energético.
Es importante destacar que, aunque existen diferencias entre jamón ibérico y serrano, ambos tipos son fuentes excelentes de estos nutrientes esenciales, por lo que puedes elegir el que más se adapte a tus antojos siempre que respetes los tiempos de curación o congelación.
Consejos de Nico Jamones para un consumo seguro
En Nico Jamones, con más de 60 años de experiencia, sabemos que la calidad es la mejor garantía de salud. Nuestros jamones son el resultado del trabajo bien hecho, aunando tradición y los controles de seguridad alimentaria más avanzados. Si estás embarazada, aquí tienes nuestro resumen de consejos expertos:
- Consulta siempre a tu médico, ya que tiene la última palabra según tu historial clínico.
- Apuesta por la calidad eligiendo jamones de marcas de confianza, con trazabilidad garantizada y largos periodos de curación.
- Higiene, ante todo. Si manipulas el jamón en casa, lávate bien las manos y los utensilios.
- La opción cocinada. Recuerda que, si el jamón se cocina a altas temperaturas, el calor mata al parásito instantáneamente.
- Si optas por congelar, compra el jamón loncheado o cortado a cuchillo y mételo al congelador durante al menos 3 días.
Los estudios avalan que ya no hace falta renunciar a uno de los mayores placeres de nuestra cocina. Con la información adecuada y las precauciones correctas, el jamón puede seguir formando parte de tu mesa durante esta etapa tan especial.







