Cómo conservar el jamón en verano

Tabla de tostas de jamón junto con una selección de aperitivos

Actualizado: 11/06/25

Por fin llega la esperada estación del sol, pero las altas temperaturas propias de la época pueden ser un desafío para la conservación de uno de los alimentos más preciados: el jamón. Si bien el frigorífico es un gran aliado, una pieza entera de jamón no debe guardarse en él, mucho menos si es ibérica. En Nico Jamones, con más de 60 años de experiencia como fabricantes de jamón, queremos compartir una guía sobre cómo conservar el jamón en verano y mantener intactas sus cualidades excepcionales.

 

¿Por qué el verano afecta a la calidad del jamón?

El calor y la humedad son los principales enemigos del jamón. Estos son los efectos más comunes que pueden ocurrir:

  • Oxidación: el calor acelera las reacciones de oxidación de las grasas, lo que puede provocar que el tocino se enrancie más rápidamente, transmitiendo sabores y olores desagradables a la carne magra.
  • Pérdida de jugosidad: las altas temperaturas aumentan la deshidratación de la superficie del jamón, haciendo que las capas exteriores se resequen y endurezcan. Esto dificulta el corte y reduce la jugosidad, comprometiendo su textura.
  • Moho: si a las altas temperaturas se le suma una humedad ambiental excesiva o una ventilación deficiente, pueden proliferar mohos y bacterias.
  • Alteración del punto de sal: aunque el jamón es un producto salado, el calor puede influir en cómo se percibe la sal, haciendo que en ocasiones resulte más salado al paladar.

 

Pautas para conservar el jamón en verano

Para conservar el jamón en verano en óptimas condiciones, la clave es recrear, en la medida de lo posible, las condiciones de una bodega natural: un lugar fresco, seco y oscuro.

  • La temperatura ideal se sitúa entre los 20 y 25 °C. Así, su jugosidad y aromas se mantendrán estables. Evita los 30°C o más, ya que acelerarían su deterioro.
  • Controla una humedad moderada, entre el 60% y el 75%. Un exceso de humedad puede favorecer el crecimiento de mohos, mientras que una sequedad extrema lo resecará.
  • Un lugar oscuro y bien ventilado es crucial. La luz directa y la falta de aire pueden dañar la superficie del jamón y estropear su curación. A ser posible, mantenlo colgado.

 

¿Y si no tengo el espacio ideal? No todas las casas cuentan con una bodega o una habitación donde la temperatura no supere los 25 grados en verano. Si este es tu caso, busca el lugar más fresco de tu casa, lejos de ventanas, radiadores o electrodomésticos que generen calor. Un pasillo, una despensa interior o un armario grande y ventilado pueden servir. Además, es clave mantener el jamón alejado de la luz solar directa cubriéndolo con un paño opaco y asegúrate de que el aire circule alrededor de la pieza.

 

Cómo proteger la zona de corte

Una vez que has empezado a cortar tu jamón, la superficie expuesta se convierte en el punto más vulnerable al calor y al aire. En este sentido, la grasa propia del jamón es el mejor protector natural.  Después de cada corte, y sin dejar pasar mucho tiempo, cubre la zona de corte con las propias lonchas de grasa blanca que has retirado al perfilar el jamón. Esta grasa actuará como una barrera natural que protege la carne magra del contacto directo con el aire, evitando que el jamón se seque y se oxide. Es vital renovar esta grasa protectora cada cierto tiempo. Si dejas la misma grasa durante muchos días, especialmente en verano, puede enranciarse y transmitir ese sabor desagradable al resto de la pieza.

Algunos expertos recomiendan, además de la grasa, cubrir el jamón con papel film transparente. Esto crea una capa extra de protección contra el aire y las impurezas. El film debe ajustarse bien a la superficie de corte para ser efectivo. Sin embargo, no envuelvas toda la pieza con film, ya que el jamón necesita “respirar”.

 

Cómo conservar el jamón loncheado en verano

Si has optado por la comodidad de comprar jamón loncheado,  el frigorífico será tu gran aliado.

  • El jamón loncheado y envasado al vacío se puede guardar perfectamente en el frigorífico. El envasado al vacío protege el producto del oxígeno y prolonga su vida útil, manteniendo todas sus cualidades intactas.
  • Una vez abierto, puedes cubrir lo que queda con papel film y guardarlo en la nevera, consumiéndolo en pocos días.
  • Para disfrutar plenamente del sabor y aroma del jamón loncheado, sácalo de la nevera unos minutos antes de consumirlo. Esto permite que la grasa se atempere y se funda, realzando todas sus propiedades organolépticas.

 

Con estos prácticos consejos, podrás conservar el jamón en verano sin miedo a que pierda sus propiedades o se reseque. En la tienda online de Nico Jamones, ofrecemos una gran variedad de jamones y paletas en varios formatos. Todos nuestros productos han pasado por un cuidadoso proceso de selección y curación para ofrecer a nuestros clientes jamones que destaquen por su exquisito sabor y textura.

 

 

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